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En el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) se
observa una dificultad del niño/a en los procesos de atención que
se manifiesta por no acabar las cosas que empieza, dar sensación de que
no escucha,, distraerse con facilidad, y tener dificultades para
concentrarse, tanto en tareas que exigen atención como en juegos
prolongados.
Así
mismo observamos un exceso de actividad, Hiperactividad, que le provoca
dificultades para estarse sentado o quieto en un sitio y/o enfrascarse en
situaciones peligrosas.
Los
síntomas de impulsividad le hacen actuar antes de pensar, pasar con
bastante frecuencia de una actividad a otra, no ser capaz de esperar el
turno en juegos y tener dificultades para organizarse en trabajos o
actividades, lo que le provoca pérdidas constantes de objetos y
materiales.
El
tratamiento va dirigido a paliar las consecuencias negativas del trastorno. La investigación debe plantearse desde una
coordinación entre padres, maestros, orientadores, pediatras ,
neurólogos y psicólogos con el objetivo de ejercer una labor preventiva
en cuanto a los problemas, el bajo rendimiento académico y los trastornos
afectivos que puedan surgir.
Es
importante tener claro que la impulsividad no son ganas de "llamar la
atención", la falta de atención no hay que confundirla con
"poca motivación" y la hiperactividad no es
"nerviosismo"; aceptar esto nos ayudará a entender las
dificultades del niño/a, a ser más tolerantes y dotarles de
recursos y métodos que le ayuden a evitar consecuencias de fracaso
escolar y problemas de conductas sociales.
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